mardi 24 novembre 2009

Puñ mew leliwangülenwenumapukelu iñche lliwakefiñ ñi laku mew.(Ignacio Kallfükura)

Puñ mew leliwangülenwenumapukelu iñche lliwakefiñ ñi laku mew.

(Por las noches cuando miro el cielo lleno de estrellas pienso en mi abuelo)
Pienso en que él de niño también lo miraba con ternura y respeto.

Mi laku conocía los misterios del cielo nocturno y sabía leer las historias que ofrecía ese cielo estrellado. Eso es bello.

Más bello si se conocen las historias de que está lleno.

Su educación fue mapuche y tenía los altos valores de nuestro pueblo.

Yo soy testigo de su kimün y pasé lindos momentos escuchándo su nütram..

Si uno mira las estrellas y constelaciones en las noches despejadas, verá la Cruz del Sur, el Orión con las Tres Marías, las pléyades ese grupo de estrellas amontonadas que son casi imperceptibles si el cielo está muy iluminado. (Si no conocen las pléyades miren las Tres Marías y después vayan lentamente un poco a la izquierda y las verán)
Uno podrá ver a Venus, el lucero de la mañana y de la tarde a través del cielo cruzando de norte a sur a la Vía Láctea. Si uno mira bien y con respetuosa inocencia, verá que es pequeño frente a su inmensidad. En ese momento es cuando se muestran en el cielo las estrellas fugaces. El espectáculo de la naturaleza es un regalo a la vista.

Cuando mi laku era niño ayudaba, como todos los niños mapuche, en las labores familiares a mi bisabuelo Ignacio y lo hacía desde muy temprano. Su función era la de cuidar los animales de la familia y para eso salía a pastorearlos. Estoy hablando principios de los años veinte en las suaves lomas y campo de mi tuwün en pleno territorio mapuche. En esa época temuko era un pueblo nuevo de treinta años.
Salía en la oscuridad de la madrugada cuando la estrella Wünyelfe hacía su aparición antes de que saliera el sol. Mi abuelo se tendía sobre la fresca hierba y miraba el Wenu Mapu.
¿Qué veía mi laku?
Veía a Wünyelfe wangülen, el llevador de la mañana que avisa a nuestra gente que ha llegado la hora de laborar y de activar el Che, el ser.
Los animales iban felices a comer el pasto que producía nuestra Ñuke Mapu y mi abuelo los llevaba gustoso. Mi laku vio muchas veces las Tokikura (estrellas fugaces) cruzar el cielo y supo que donde caían se enterraban para años más tarde resurgir de la tierra.
El niño que era mi abuelo veía el Ngau poñü, el montón de papas (las pléyades), veía el Pünon choike, la pisada de avestruz (la Cruz del Sur) y veía también el Wenu Lewfü, el río del cielo (Vía Láctea) también conocido por nuestros mayores como el rüpü epew, el camino de los cuentos. Él sabía sus nombres y conocía sus historias.
Ese niño mapuche no nombraba a las estrellas en castellano, usaba en cambio los nombres en mapudungun tal como lo hacían mi bisabuelo, mi tatarabuelo y todos nuestros füchakecheyem. Tal como hacían los abuelos de los demás mapuche, kom pu peñi, pu lamngen.
La educación moral de nuestros padres, abuelos, bisabuelos y mayores se traspasaba principalmente de abuelo a nieto, es decir, de laku a laku. El abuelo reforzaba el conocimiento que los niños ya llevaban por parte de su chaw y su ñuke.
KIMÜN Y NÜTRAM DE LOS ABUELOS
Era una costumbre habitual que los abuelos pidieran a sus hijos que les enviaran a sus nietos para vivir con ellos por un par de años. Eso podía ser dos veces en la vida incluso; cuando se era muy niño y cuando ya se salía de la adolescencia. Por ejemplo, mi padre cuando era niño fue pedido por mi bisabuelo. Mi padre vivió dos veces con su laku.
Durante el tiempo que se vivía con los abuelos se aprendía kimün mapuche, el conocimiento de cómo vivir respetando y cómo vivir bien, de acuerdo a la ley mapuche. Nuestros abuelos enseñaban (y enseñan ahora también) lo necesario para ser una buena persona y ser un norche.
Mi laku es uno más de los grandes antepasados nuestros. En ellos estaba el kimün para sortear con éxito la aparición de wekufe algunas veces y witranalwe, pero él sabía cómo actuar pues nuestros mayores poseían en la más profunda de las manifestaciones espirituales.
Durante las noches después del trabajo del día se sentaban los niños alrededor del fuego dentro de la ruka y el abuelo conversaba con ellos, les transmitía kimün mediante el nütram. Les contaba historias de nuestros antepasados y de lo que a ellos mismos les habían enseñado sus propios abuelos cuando ellos habían ido a vivir con sus laku.
Los niños aprendían ser Norche por medio de epew (que son algo parecido a los cuentos del wingka) tenían como protagonistas al Ngürü (zorro), al Pangi (puma), Zillo (perdiz) y muchos otros hermanos animales.
Mi abuelo escuchó epew de boca de mi külachi laku Ramón, mi tatarabuelo. Escuchó las grandes hazañas de nuestros antepasados weichafe y también aprendió la historia de nuestra genealogía, es decir, nuestro küpalme, tal como aprendieron de la suya los abuelos de todos los mapuche que ahora llevan los nombres de sus mayores.
Mi abuelo era un niño mapuche que ponía oídos a sus Trem (mayores) y cuando fue adulto cumplió con el azmapu e hizo wewpin por la muerte de nuestros pu peñi. Mi abuelo conocía la historia familiar hasta muy atrás. Mi bisabuelo era wewpife también y conocía las relaciones familiares entre linajes y familias dentro del tuwün (territorio ancestral)
Yo tuve el privilegio de conocer a mi laku y de escuchar en mapudungun la historia familiar, la historia de nuestro tuwün y las grandes hazañas de nuestra gente mapuche.
Cada mapuche venera a sus abuelos porque ellos son sus formadores y nos hacen saber que en nosotros ellos continúan.
Tayiñ pu mapuche, pu lamngen, pu peñi, niekefi ta kiñe küpal engün
Kiñe mollfün, kiñe folil niefiyiñ.
Nuestra gente, nuestras lamngen y peñi son herederos del mismo patrimonio y descienden de los grandes füchakecheyem, nuestros antepasados. Nuestro pueblo vive y ama, siente y actúa tal como sus mayores les han enseñado.
Ese es el newen de nuestros abuelos en nosotros.
Los mapuche tenemos newen.
Los mapuche tenemos kimün.
Somos la encarnación de nuestros mayores y por eso los llevamos en nuestra frente.
Nuestros nombres, que son los de nuestros laku, son nuestra bandera
Nosotros los mapuche tenemos Küpalme y tenemos Tuwün.
Cuando pienso en mi laku y en mi epuchi laku, pienso en mis mayores.
Norche, kümeche, weichafe.
Pienso en mis antepasados, pu füchakecheyem.
A mi laku lo llevo en la sangre, en mis pensamientos, en mis recuerdos.
Mi laku está en mi piwke.
Y nunca se irá de mi.
Cuando miro las estrellas veo a mi laku.
Feley may.
Ignacio Kallfükura
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NGEN MAWIZA
(El bosque nativo mapuche)
Ignacio Kallfükura
Tenemos que plantar al menos un árbol nativo.
La MAPU se llenará de vida otra vez.
Como mapuche es nuestro pacto con los hermanos ancestros árboles.
El newen está en la Mapu, viene de ella y va a ella.
Ñuke Mapu, nuestra madre tierra siempre habitada por todos los seres de la naturaleza donde somos uno más.
La Mapu tiene Ngen.
Los cuidadores de los espacios sagrados que forman nuestra identidad.
Nos entregan altísimos valores.
Los valores de nuestros mayores.
Por eso recuperamos lo que nuestros abuelos nos han dejado.
El MAWIZA (bosque nativo) es parte de todo eso también.
Tayiñ feyentun.
Espiritualidad mapuche que fortalece a sus miembros.
El bosque nativo es parte de nuestro patrimonio material y espiritual.
Mawiza siempre bella en su función de resguardar el newen.
En el futuro nuestra MAWIZA volverá a ensombrecer los campos
con sus tupidas y abundantes ramas.
Mapuche ñi mongen rumel müleay ta MAPU mew.
Kom pu ti kulliñ
kom üñum
kom aliwen
kom pu che
rumel mongeleay!
El bosque nativo volverá a atraer a los Pájaros, Flores, Diweñ, Pinda.
El fücha, el puma, señoreará dentro como lo ha hecho siempre.
El ngürü, el zorro, tratará de cantar como lo hace la perdiz que verá en una rama del MAWIZA.
Contaremos epew a nuestros pichikeche, nuestros niños.
Pangi, ngürü, Kanin, Mañke, Filu, Ishike...
Kom dungukeayngün, nutramkeayngün ti epew
elüyngün nütram ka kimün.
Sentiremos el aroma de esas hojas de
Peumo, Linge, Maki, Foye, Walle y Boldo.
Sentiremos la humedad de su penumbra.
Tal como la sintieron nuestros ancestros y mayores,
nuestros abuelos weichafe.
Formaremos parte de su ecosistema.
Formarán parte de nuestro ecosistema.
Rumel mew. Por siempre.
ITROFILL MONGEN.
Mongen Mapuche.
Volvemos a ser che!
Volvemos a ser gente!
Mapuche ngetuaiñ.
Volvemos a tener el ancestral poder de los Ngen Mawiza.
Nuestros antepasados en nosotros.
En nuestras venas,
en nuestro corazón.
Todos nosotros en nuestro MAWIZA.
Árboles ancestrales.
Rumel wewuyngün tayiñ pu weichafe kuyfikeche!
Fewla wewuaiñ pu mapuche inchiñ!
Feley...
May.

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