mardi 21 juin 2011

El Efecto de La Polar en el Negocio del Retail y el Sistema Financiero en Chile.- Por Rodrigo Marilaf


El escándalo público desatado por las repactaciones unilaterales de la multitienda La Polar, ha puesto al desnudo la situación límite de endeudamiento en que viven cientos de miles de hogares de menores ingresos. Es una campanada de alerta que está marcando límites al modelo neoliberal de acumulación capitalista y su total falta de regulazación.

Por Rodrigo Marilaf / 20 de Junio de 2011

WALLMAPUWEN

Muy poca concurrencia se puede observar por estos días en la tienda la Polar de la ciudad de Temuko, lo mismo en Valdivia o Victoria. Y es que los efectos de este “accidente financiero” como lo llamó eufemísticamente el ministro de economía, se han sentido en todo el estado, también en el Wallmapu. A casi una semana de evidenciado este robo de cuello y corbata cabe preguntarse si se trata de un caso acotado a una empresa, o si estamos frente a la punta del iceberg de un sistema perverso construido sobre la usura.

Un Sistema Financiero Paralelo y sin Controles

Por la magnitud del negocio del reatil, así como por la magnitud y facilidad extrema con que entregan préstamos a través de las tarjetas de crédito estamos en los hechos frente a una banca paralela, pero sin ningún tipo de control ni regulación. Al contrario de lo que ocurre con los bancos e instituciones financieras que deben rendir cuentas y atenerse a las normas que fija la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, las tiendas comerciales como Hites, Falabella, Líder o La Polar, no rinden cuenta ante nadie ni se encuentran reguladas por ninguna instancia de ninguna especie. Esta grave falencia sistémica está sin duda en la base de la crisis del modelo de negocio usurero impulsado por La Polar. Pero esta falencia sistémica es también la que hace sospechar que se trata de una situación generalizada al resto de las empresas del retail. Si hasta las farmacias y supermercados se han dedicado los últimos años ha entregar sus propias tarjetas de crédito.

De acuerdo con estudios oficiales, mientras los salarios reales aumentaron sólo en un 3% en los últimos cinco años, la demanda interna se incrementó cerca del 10%. Esto solamente sería posible si las personas vendieran sus bienes para financiar sus nuevas compras, o por medio de endeudamiento. Esto último es lo que realmente ha estado ocurriendo. La Polar ha puesto al desnudo la situación límite de endeudamiento en que viven cientos de miles de hogares de menores ingresos. Es una campanada de alerta que está marcando límites al modelo neoliberal de acumulación capitalista y su falta total de regulazación.

Según un estudio de la Cámara de Comercio de Santiago, a junio de 2010, el número de tarjetas de crédito bancarias era de 4 millones 524 mil tarjetas. A la misma fecha, las tarjetas de crédito comerciales (retail) eran de 16 millones y fracción. Es decir, había más tarjetas de créditos que ciudadanos en el estado.

El Efecto Domino

Por lo mismo los bancos no han ocultado su preocupación por las deudas de La Polar, las cuales ascienden a los $440 mil millones. De ellas 142mil millones corresponden a deudas contraídas con los Bancos BCI, el Banco de Chile y el Banco BBVA. Tal como en una fila de dominó los efectos de estas “malas prácticas contables”, podrían llegar a afectar con toda seguridad a las AFP, las cuales tienen acciones por el 24% de La Polar. De esta forma ya es posible anticipar que serán el conjunto de los “ciudadanos de a pie” (afiliados a las AFP), las que pagaran, en parte, el desplome de La Polar. Pero el efecto de La Polar podría incluso sentirse en el empleo, pues en situaciones de crisis como ésta, es sabido que el hilo siempre se corta por lo más delgado. Así, ya es posible también prever una reducción masiva de personal para las próximas semanas como parte de una “política de reajuste” más que previsible.

Lo paradójico de toda esta situación es que las empresas del retail han sido presentadas durante años como un ejemplo exitoso de negocios mediante la extensión del crédito de consumo de sectores que antes no tenían esta posibilidad.

El Endeudamiento como dispositivo de control

Lo que hoy parece tocar fondo se ha instalado diariamente los últimos 30 años. Se trata de los antivalores ligados a la cultura del consumismo, individualismo y hedonismo. Ellos son fundamentales para que el actual modelo económico pueda funcionar. Basta con ver media tarde de televisión para encontrarnos con un bodrio neoliberal hecho a base de realitis show que exponen lo peor del ser humano en pantalla, programas de concursos que prometen millones en pocos minutos, teleseries importadas de baja calidad, noticieros que desinforman; y por sobre todo, mucha publicidad chatarra que busca instalar falsas necesidades. Se trata de un proceso que responde a una estrategia de fondo impulsada por las clases dominantes chilenas y que subyace al modelo económico neoliberal impulsado en el estado.

A través del crédito de consumo, se ha terminado de consolidar un mecanismo de control y dependencia que al mismo tiempo que permite a las personas el acceso inmediato a los bienes y servicios que los medios de comunicación presentan como “necesarios”, les somete a años de trabajo en condiciones de auto-explotación como único camino para generar los ingresos que les permitan saldar sus deudas. Este es por cierto el mecanismo más poderoso de dominación global para mantener el status quo. “La dictadura de los mercados” que esclaviza a millones de ciudadanos, corrompe instituciones públicas y transforman en títeres a los agentes políticos. “La dictadura de los mercados” se quejan en Europa los indignados.

La instalación de este modelo perverso de sociedad -del cual son igualmente responsables la actual derecha en el gobierno (heredera directa de la dictadura militar que instalo “el modelo”, como la colación de partidos que conformaron la Concertación y que la administraron y profundizaron durante 20 años- requiere urgente pensar no sólo en nuevas formas de regulación ahora inexistentes en la industria del retail, sino sobre todo en una nueva forma de pensar la sociedad y la economía donde los valores auténticamente humanos vuelvan a estar al centro de esa construcción. Un modelo basado en la solidaridad, sana convivencia y el bienestar de los seres humanos debe estar por encima de cualquier otro modelo que ponga por delante los intereses de los grandes consorcios y poderes fácticos tal como lo conocemos hoy día. Esta es también parte de las reflexiones que debemos hacer carne aquellos que soñamos con un País Mapuche gobernado democráticamente por esa mayoría social que debemos construir en el Wallmapu.

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